lunes, 27 de febrero de 2017

BEATIFICACIÓN DE LOS MÁRTIRES DE ALMERÍA (III)

SIERVO DE DIOS DON JUAN MOYA COLLADO (ALMERÍA, 12 DE OCTUBRE DE 1918-TURÓN, 31 DE MAYO DE 1938)

Los pocos años de vida del Siervo de Dios no son óbice para dejar de trazar su simpática biografía. Hijo de una fervorosa familia, sus padres lo introdujeron desde pequeño en la Hermandad de la Soledad de la Parroquia de Santiago y en la Hermandad del Carmen de la Parroquia de san Sebastián de la ciudad de Almería. Entusiasta de la piedad popular y de la liturgia, fue solícito monaguillo y amigo de las procesiones.
Siempre dinámico y extrovertido, participó en el movimiento escultista donde dio rienda suelta a su amor al deporte y a la naturaleza. Terciario franciscano y congregante de los Luises, aquella piedad la vertía en un intenso servicio a los enfermos. Por caridad, pasaba sus ratos libres en el Hospital para acompañar y asistir a los más desfavorecidos. Hasta aprendió a poner inyecciones y practicar curas con este fin.
Iniciada la Persecución Religiosa, trataron de prenderlo el once de octubre de 1937. Al no encontrarlo en casa, detuvieron a su padre y a uno de sus hermanos. Con valor, no dudó en canjearse por su padre y comenzó su larga prisión de más de medio año. Preso primero en el Palacio Episcopal, lo fue después en el Ingenio y, por último, en Turón.
Como su valor, alegría y servicio a los enfermos no cejaron; se ensañaron terriblemente con él. El veintidós de mayo de 1938 le ordenaron llenar un cántaro de agua. Al regreso, siendo consciente de su martirio, les preguntó a sus verdugos la razón de su muerte y no obtuvo más que blasfemias. Su padre rememoraba de esta forma su martirio: «Le ordenaron que entregara el cántaro y retirándose unos ocho metros, tuvo tiempo mi hijo de levantar los brazos y mirar al cielo para pronunciar las siguientes palabras: “Perdónalos, Señor, que no saben lo que hacen…” Estas palabras les sirvieron a sus verdugos para que se ensañaran disparándole tal cantidad de tiros que le destrozaron todo su cuerpo.»

Sus verdugos, enfadados al descubrir que el cuerpo del mártir de diecinueve años aún se aferraba a la medalla de la Virgen, no lo enterraron para que fuera devorado por las fieras.

domingo, 26 de febrero de 2017

EVANGELIO DOMINGO VIII DEL TIEMPO ORDINARIO

MATEO 6, 24-34

Dijo Jesús a sus discípulos: «Nadie puede servir a dos señores. Porque despreciará a uno y querrá al otro; o, al contrario, se dedicará al primero y no hará caso del segundo. No podéis servir a Dios y al dinero. Por eso os digo: no estéis agobiados por la vida pensando qué vais a comer, ni por el vuestro cuerpo pensando con qué os vais a vestir. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo que el vestido? Mirad a los pájaros del cielo: ni siembran, no siembran ni siegan, ni almacenan y, sin embargo, vuestro Padre celestial los alimenta. ¿No valéis vosotros más que ellos? ¿Quién de vosotros, a fuerza de agobiarse, podrá añadir una hora al tiempo de su vida? ¿Por qué os agobiáis por el vestido? Fijaos cómo crecen los lirios del campo: ni trabajan ni hilan. Y os digo que ni Salomón, en todo su fasto, estaba vestido como uno de ellos. Pues, si a la hierba, que hoy está en el campo y mañana se arroja al horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más por vosotros, gente de poca fe? No andéis agobiados pensando qué vais a comer, o qué vais a beber, o con qué os vais a vestir. Los paganos se afanan por esas cosas. Ya sabe vuestro Padre celestial que tenéis necesidad de todo eso. Buscad sobre todo el reino de Dios y su justicia; y todo esto se os dará por añadidura. Por tanto, no os agobiéis por el mañana, porque el mañana traerá su propio agobio. A cada día le basta su desgracia».


SEÑOR, me invitas a que ponga en tus manos mis ocupaciones y preocupaciones. Santa Teresa lo expresaba con sus palabras rotundas: “Quien a Dios tiene nada le falta: solo Dios basta”. Yo quiero conformarme con entenderlo. Quiero vivirlo, quiero experimentar que si busco sobre todo tu Reino, lo demás lo darás con más razón que lo das a los lirios del campo y a las aves del cielo. ¡Soy hijo de Dios!

lunes, 20 de febrero de 2017

BEATIFICACIÓN DE LOS MÁRTIRES DE ALMERÍA (II)

SIERVO DE DIOS DON PÍO NAVARRO MORENO (VÉLEZ RUBIO, 5 DE MAYO DE 1860- TAHAL, 13 DE SEPTIEMBRE DE 1936)


Con doce años marchó a Lorca, donde estudió bachillerato y fundó la Academia de la Juventud Católica. Ingresó en el Seminario de san Indalecio en 1881, donde fue paje del Obispo Orberá. Fue ordenado presbítero en 1885.
Nunca descuidó la ampliación de sus estudios, impartiendo clases en el Seminario y en el Colegio del Carmen de Vélez Rubio. En 1891 fundó el semanario católico La Paz. Asiduo colaborador periodístico, fue socio de la romana Academia Tiberina y de la Asociación de la Buena Prensa.
Presbítero dinámico, fundó en los Vélez la Asociación de la Cruz Roja Española donde desarrolló una meritoria labor. También introdujo las Congregaciones de las Hijas de María y de san Luis Gonzaga, así como la Guardia de Honor del Sagrado Corazón y el Jubileo de las Cuarenta Horas. Los Prelados le confiaron diversas responsabilidades. Desde 1896 vinculado a las religiosas de María Inmaculada, ya que colaboró en la redacción de sus Constituciones, también prestó servicios a las Siervas de María y a los Franciscanos.
En su ministerio pastoral fue coadjutor de Gádor y de Los Gásquez, cuyo templo restauró a sus expensas. Tras atender durante siete años el culto de la iglesia de la Purísima, en 1907 fue Ecónomo de la Parroquia de su villa natal. En 1909 marchó a Almería como párroco de san Sebastián. El Papa Benedicto XV lo nombró canónigo de la Catedral en 1922, donde ocupó el oficio de chantre.
Detenido al inicio de la Persecución Religiosa, a sus setenta y seis años padeció prisión y martirio con el Siervo de Dios don José Álvarez Benavides de la Torre. A pesar de sus múltiples ocupaciones, un testigo ocular recuerda que: «Se desvivía con las personas que estaban a su alrededor. Era todo para todos y esto de verdad y gozando con servir.»
Fuente: Diócesis de Almería

domingo, 19 de febrero de 2017

EVANGELIO VII DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

MATEO 5, 38-48

Dijo Jesús a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente". Pero yo os digo: no hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también el manto; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehúyas. Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo”. Pero yo os digo: amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis solo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto».



SEÑOR, hoy pones el acento en lo que escandalizó a la gente cuando lo dijiste, y tanto nos cuesta aceptar hoy: no sólo perdonar al enemigo, sino amarlo, pedirte lo mejor para él. Tú n viniste a fundar una nueva religión, sino un estilo nuevo de vida que, si los cristianos lo pusiéramos en práctica, cambiaría el mundo.

lunes, 13 de febrero de 2017

BEATIFICACIÓN DE LOS MÁRTIRES DE ALMERÍA

SIERVO DE DIOS DON DOMINGO CAMPOY CALVANO (ALMERÍA, 17 DE MARZO DE 1903-TABERNAS, 30 DE AGOSTO DE 1936)

Nacido en una humilde familia almeriense, dedicada a la calderería, fue bautizado en la Iglesia Parroquial de san Sebastián. A la Santísima Virgen del Carmen allí venerada, tributaría una gran devoción a lo largo de toda su vida. Estudió con las Hijas de la Caridad y, en 1913, ingresó en el Seminario de Almería.
Fue ordenado presbítero el once de octubre de 1925 y cantó su primera Misa dos semanas después en el Santuario de la Santísima Virgen del Mar. Durante los primeros seis años de su ministerio fue Salmista de la Catedral, organista de la Parroquia de san José, maestro del Colegio de Seises, Teniente Cura Castrense y Coadjutor de la Parroquia de Santiago.
En 1931 fue nombrado Coadjutor de su Parroquia natal. Presbítero joven y extrovertido, se hizo muy conocido por toda la ciudad. Valiente en su apostolado, fue detenido hasta cuatro veces durante la República. Su sobrino, don José, cuenta que: « Todas las mañanas aparecía, escrito con tiza en la puerta de su casa, esta frase: “Aquí hay un cura. Hay que matarlo”. Mi abuelo cada mañana, muy temprano, quitaba con agua la frase para que la familia no supiéramos nada. »

Detenido en las inmediaciones de la Catedral el diecinueve de julio de 1936, al preguntarle por su ideología respondió: « Yo, soy sacerdote de Cristo, ¿no me habéis conocido?» Le propinaron tal tortura que hasta el mismo médico del barco Astoy Mendi quiso llevarlo al hospital, pero el sargento Cañadas le respondió: « No hace falta, porque esta misma noche lo voy a matar. » Así lo hizo el verdugo en el pozo de la Lagarta, jactándose luego: « ¡Qué buena puntería he tenido, le he dado una muerte cruel, descargándole todos los disparos por la cabeza que se la he hecho saltar! ». Tenía treinta y tres años.
Fuente: Diócesis de Almería

domingo, 12 de febrero de 2017

EVANGELIO VI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

MATEO 5, 17-37


Dijo Jesús a sus discípulos: «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud. En verdad os digo que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la ley. El que se salte uno sólo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos. Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos. Porque os digo que si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de los cielos. Habéis oído que se dijo a los antiguos: "No matarás", y el que mate será reo de juicio. Pero yo os digo: todo el que se deja llevar de la cólera contra su hermano será procesado. Y si uno llama a su hermano "imbécil", tendrá que comparecer ante el Sanedrín, y si lo llama "necio", merece la condena de la “gehenna” del fuego. Por tanto, si cuando vas a presentar tu ofrenda sobre el altar, te acuerdas allí mismo de que tu hermano tiene quejas contra ti, deja allí tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano, y entonces vuelve a presentar tu ofrenda. Con el que te pone pleito, procura arreglarte enseguida, mientras vais todavía de camino, no sea que te entregue al juez, y el juez al alguacil, y te metan en la cárcel. En verdad te digo que no saldrás de allí hasta que hayas pagado el último céntimo. Habéis oído que se dijo: "No cometerás adulterio". Pero yo os digo: todo el que mira a una mujer deseándola, ya ha cometido adulterio con ella en su corazón. Si tu ojo derecho te induce a pecar, sácatelo y tíralo. Más te vale perder un miembro que ser echado entero en la “gehenna”. Si tu mano derecha te induce a pecar, córtatela y tírala, porque más te vale perder un miembro que ir a parar entero a la “gehenna”. Se dijo: "El que se repudie a su mujer, que le dé acta de repudio." Pero yo os digo que si uno repudia a su mujer -no hablo de unión ilegítima- la induce a cometer adulterio, y el que se casa con la repudiada comete adulterio. También habéis oído que se dijo a los antiguos: "No jurarás en falso" y "Cumplirás tus juramentos al Señor". Pero yo os digo que no juréis en absoluto: ni por el cielo, que es el trono de Dios; ni por la tierra, que es estrado de sus pies; ni por Jerusalén, que es la ciudad del Gran Rey. Ni jures por tu cabeza, pues no puedes volver blanco o negro un solo cabello. Que vuestro hablar sea sí, sí, no, no. Lo que pasa de ahí viene del Maligno».

SEÑOR, te doy gracias por la nueva luz con que me presentas los mandamientos de la Ley, que viniste a cumplir y a dar plenitud. De tantas cosas estupendas que me dices, hoy me quedo con la primacía de la vida del alma, que pierdo por el pecado: evitaré o arrojaré lejos de mi todo aquello que sea obstáculo para hacer la voluntad del Padre. ¿Qué será de mí, apartado de tí y de tu Espíritu?

viernes, 10 de febrero de 2017

MANOS UNIDAS: JORNADA DEL AYUNO VOLUNTARIO



Este año la campaña de Manos Unidas tiene por lema "El mundo no necesita más comida, necesita más gente comprometida", destacando la importancia de cuidar la distribución de la comida producida mundialmente con criterios de justicia social y para que los recursos alimentarios lleguen a todos en cantidad y tiempo suficiente, según palabras del misionero Eugenio López.

Con este motivo se ha programado para hoy y como gesto de apoyo a los casi 800 millones de personas que sufren, cada día, el hambre en el mundo, el Día del Ayuno Voluntario y el domingo en todas las parroquias se celebrará la Jornada Nacional de Manos Unidas con una colecta especial para esta organización.

Seamos generosos y colaboremos con nuestros hermanos que pasan necesidad en el mundo.